Estamos a punto de llegar a su casa. Whisky ladra impaciente con ganas de entrar. Él se ríe. Me encanta su casa, es un chalet. De tres plantas. Blanco por fuera, y el tejado rojo. No tiene nada de especial, pero es un buen refugio. Cuando yo quería escaparme de algo o alguien, su casa era mi refugio, sus brazos, él. Yo sí tengo un lugar en el que vivo y duermo, pero no es lo mismo. Es un piso, en el centro de la ciudad, un 5º. En el que si quiero abrir la ventana para respirar un poco de aire limpio, puro, lo único que recibo son los olores de ciudad, los chillidos de la gente. Excepto a la madrugada. Eso sí me encanta.
Me encanta levantarme pronto, y acercarme a la ventana de mi habitación. Sentarme, y mirar el cielo. Se ve precioso. Se ve el sol, que empieza a salir, y da la bienvenida al nuevo día. Se ve el sol, y los altos edificios, e un contraste interesante. Me gusta coger mi cámara, y hacer fotografías. Si, es mi hobbie. Cada quién tiene algo, algo que le gusta, algo que le hace salir de la realidad. Lo mío es la fotografía, y la casa de mi mejor amigo.
Abre la puerta con las llaves, y Whisky se v corriendo a “su esquina”.
- Venga Sandra, entra, que si no entra frío…
- Sisi, ahora mismo.
Entro, y enseguida me llega ese olor tan peculiar a madera. Ese olor característico de su casa.
- Bueno, como siempre digo, tu casa es mi casa, sabes donde está el baño, la cocina, y el salón, no?
- Si, que no tengo tan mala memoria eh…
- Bueno ya, pero nunca se sabe…
- jajajajajaja
- Que quieres de comer? Pasta te va bien?
- si, lo que sea, pero me muero de hambre… Te ayudo con algo?
- Nono, ya la hago yo, es mi gran receta secreta… tu siéntate o algo, y ya te aviso yo…
- Vale, pero, me dejas tu portátil? Que así empiezo a mirar lo de los billetes, el alojamiento, y todo eso…
- Me parece bien. Lo dejé en la mesilla del salón, ya está encendido creo… Estaba mirando un vídeo…
- Vale, gracias!
Voy al salón, dejo mi abrigo y mi bolso sobre el sillón. Me siento en el sofá.
- Oye Sandra, quieres que ponga la calefacción, que hace un poco de frío…
- Si por favor….
- Vale!
Enciende la calefacción, y vuelve a la cocina. Miro alrededor. La casa es amplia, no una mansión, pero si amplia. Los suelos de madera, y las habitaciones abiertas. Hay unas escaleras, y arriba está su habitación, otro baño, una habitación de invitados y una salita pequeña. Y en la planta de arriba de todo, dónde escribe. Es su sitio “sagrado” como dice él. Le gusta irse allí, toda una tarde, o por la mañana, y sentarse a escribir. Normalmente en el ordenador, pero hay veces que coge pluma y papel. Recuerdo una vez, que me quedé en su casa a dormir, por qué yo estaba mal. Y el se había ido arriba a escribir. Le vi escribir, tan rápido. Parecía que le salían las palabras solas. Cuándo acabó, me lo dejó leer. Era el principio de la novela que ahora ha ganado este premio… Recuerdo haber llorado, muchísimo. Todo lo que escribía, era todo cierto. Como un diario, pero eran cosas que había vivido él, y cosas que yo había percibido. Me dejó impresionada. Le dije que siguiese escribiendo, y el siguió. Aunque nunca lo dice, sé que le ayuda mucho. Tiene que tener algo que le haga escapar de su realidad. Lo pasa mal cuando piensa en lo que hizo. Y es que han pasado 17 años, pero aún así, siempre hay algún momento en el que le viene el pasado. Así, de repente, sin avisar. Sin llamar a la puerta. Maleducado. Y hace llorar. Supongo que nos pasa a todos. A mi también. Hay veces que estoy dando un paseo por la calle. Sin ningún compromiso, ningún sitio al que tengo que ir, y de repente, veo su cara, la cara de esa persona. De esa persona que había sido tan importante para mi. Y es en esos momentos cuando cojo el teléfono, y le llamo, a mi mejor amigo, al que todos llaman Señor Pardo.
Últimamente, los dos estamos igual, echando de menos, alguien de nuestro pasado. Alguien que nos hizo sentir bien, alguien que nos dijo que nos quería, y alguien, que dejamos atrás, o nos dejó a nosotros atrás. Pero, exactamente, qué es, lo que llamamos echar de menos? Lo que decimos, son solamente palabras, una frase, que la gente escucha, pero que no entiende. Nos miran con cara de pena, nos sonríen, y dicen que ya vendrá alguien nuevo, pero no nos entienden. Solo hacen caso a lo superficial. Pero, que hay de lo que sentimos? Que pasa con el dolor que nos invade, cuando echamos de menos? Qué significa?
Supongo que echar de menos es esa sensación que a veces nos hace sentir bien, y otras, nos hace sentir mal. Esa sensación que nos hace recordar momentos pasados. A veces, hace que cuando estamos sentados en una cafetería, en el bus hacia el trabajo o a la mesa, con tus amigos, hace que por un instante, viajemos al pasado. Miremos una escena de una película. Después, nos damos cuenta, que esa película, en realidad, es nuestra vida. Nos quedamos en un rincón, mirándola. Es un momento que pasó. Y cuando la vemos, es igual que antes. No cambia nada. Entonces, por que lloramos? En ese momento, estábamos felices, nos reíamos. Es el efecto de recordar. Es el efecto de revivir. Es algo propio, algo personal. Acaso, cuando vamos al cine, y vemos una película que nos hace llorar, todos lloran? No, por supuesto que no. Es cosa nuestra.. Muchas veces lo odiamos, no nos gusta llorar, pero sabes que? No hay más remedio.
Puede ser que nos encontremos con una película que no es nuestra. Que no nos gusta. Pero, por una parte, también es nuestra. Solo que en esa, estamos en una esquina, sin poder cambiar lo que está pasando. Como un fantasma. No podemos hacer nada. Ahí, somos prácticamente inútiles. Por que por mucho que intentemos gritar, no tenemos voz. Por mucho que intentemos correr, no nos podemos mover. Por mucho que queramos cerrar los ojos, no tenemos párpados. Si, es una mala jugada. Por eso lloramos. Por el sentirnos incompetentes. Por el saber que no podemos hacer nada.
Así que, es mejor no intentar cambiar lo que pasó. No tiene sentido. Hay que dejar que pase, aguantar. Será cosa del destino. Ese complicado destino, misterioso.
No le podemos dar a pausa a esa película. Ni pasarla rápido. Hay que dejar que vaya a su tiempo normal. Dejar que desvele esos secretos del pasado. Quién sabe, alo mejor averiguamos qué, fue todo una ilusión…
Quien sabe, alo mejor él o ella fue una ilusión…
Si con esa película lloramos, si, echamos de menos lo que vimos. Echamos de menos las sensaciones que percibimos. Echamos de menos a esa persona.
Bueno, mejor no pensar en eso. Estoy aquí con él, y hemos venido a hacer planes nuevos. Para una vida nueva. Si, así mejor. Dejar esos recuerdos atrás. Por difícil que sea…
Cojo su portátil negro.
Tiene un vídeo abierto. La curiosidad m invade, sé que no estaría bien ponerme a mirar lo que estaba haciendo el antes, pero me muero de curiosidad…
- Buf, me duelen las piernas…
- Jajá, nos levantamos, para estirar un poco….?
- Si, buena idea…
Aaron se levanta.
- Ayúdame! Jajá
- Ai, que vaga… Jajá
Me da la mano, y tira de mí hacia arriba.
- Venga, vamos campo a través?
- Hombre… por mí, que tenemos mucho campo por delante…
- Jajá. Pero, hay que correr eh!
- Buf, no se si podré… Jaja
- Venga, dame la mano…
Le doy la mano, y me hace correr. Corremos por el campo, de la mano. Medio volando. Por fin, tenía tantas ganas de volar a su lado. No tengo ni idea de que e echo para poder estar aquí. En un lugar que me trae tantos recuerdos, tantos buenos momentos, con él. Él en mayúsculas, volando. No tengo ni la más mínima idea. Pero, me da completa y absolutamente igual. Es lo que está pasando, y me gusta así. Voy a vivirlo, por qué no? No hay razones suficientes. Después de tres años, ya es hora de vivir, de volar. Con él, junto a él, y gracias a él.
- Cuidado!
- Jajá
- Que te tropiezas!
Si, casi me tropiezo, como todo. Siempre nos tropezamos. Pero para eso está ese alguien que te ayuda. Él.
- Ay!
- Elena! Estás bien?
Me caí. Me tropecé con una piedra, y me caí al suelo. Pero por alguna razón, soy incapaz de dejar de reírme. Me duele la barriga de tanto reír.
- Jajajá si, estoy perfectamente…
- Dios mío Elena, estás loca…
- Losé…
Tiro de él hacia el suelo, y casi se cae encima de mí. Nos reímos los dos.
- Me encanta verte reír… - Me dice sonriendo
- Es gracias a ti, lo sabes no?
- No.. hasta ahora no lo sabía…
- Jajá, me encantas…
Se calla, y me mira a los ojos. Es perfecto.
- Venga, vamos, que cansa estar sentado…
- Vale…
Nos levantamos por segunda vez, pero esta vez, me rodea con los brazos. Y caminamos lentamente, hacia ningún sitio en particular. Simplemente, caminamos. Juntos. Felices.
- Sandra? Qué haces?
- Qué? Ah, nada, te iba a cerrar este vídeo, pero no sé si lo necesitas abierto o algo…
- No no, no pasa nada, ciérralo mejor..
- Em, vale… Cerrado!
- Gracias. Que tal va lo de los billetes?
- Pues, acabo de sentarme eh…
- Bueno, lo siento, pero es que estoy nervioso…
- Hombre ya, se supone… Pero, dónde nos vamos a quedar? En un hotel, o tienes tu algún familiar o algo?
- Pues no… quedaremos en un hotel no?
- Vale… Ahora miro…
- Bien, yo voy a terminar de hacer la comida…
- Vale.
Vuelvo a la cocina, y empiezo a preparar la pasta. Echo todos los ingredientes en un cuenco grande, y lo meto en el microondas. Mientras se hace, pongo la mesa. Cojo los cubiertos, y los platos. Bien, ya está. Me asomo al salón, y veo a Sandra trabajando en el portátil. No me creo que vayamos a hacer este viaje, es increíble. Los dos a Italia, a buscar. Nada más que buscar, y, tal vez, encontrar. Haré una segunda parte en mi novela, y hablaré de este viaje.
Piiip, piip. Saco la pasta del micro, y la pongo en la mesa, le pongo sal, aceite, y listo. Ya está echa. Igual que los planes, ya están hechos. Ojala que salga… No bien, pero, como tenga que salir. Es lo único que pido. Que todo salga como tenga que salir. Dejémoslo al destino, que decida él. A ver que sorpresa nos da.
Como este plato de pasta, llena de ingredientes, muchos que no se cuales son… Igual que muchas cosas. Como la vida, que la vivimos, pero, a veces no nos damos cuenta de que está llena de ingredientes, que no vemos, o no entendemos.
- Hm, que bien huele!
- Jaja Gracias! Espero que te guste!
Nos sentamos los dos en mi mesa redonda. Y empezamos a comer.
- Bueno… He conseguido reservar dos habitaciones en un hotel de Roma. Está mas o menos en el centro, y bueno, me ha parecido que no es muy caro, y está bien… Las habitaciones son de una cama, un baño, y un armario… Tiene televisión, y mini nevera. Para todo lo que tiene, me apreció que estaba bien de precio.. Ah! Y el hotel tiene piscina gratis para los clientes y buffet!
- Anda, tiene una pinta estupenda… Será genial!
- Si, seguro que si!
- Bueno, apartir de ahora, te contrataré como asistenta de viajes eh! Que los que me reserva mi asistenta no son muy buenos…
- Jajaja bueno… Tengo práctica de mirar hoteles…
- Ah si?¿
- Si, cuando era pequeña, me encantaba mirar revistas de hoteles, y mirar sus fotos, y hacer que me iba de viaje…
- Anda, otra cosa que no sabía de ti…
- Jajá
Terminamos de comer en silencio. Será que los dos estamos pensando en este viaje… Tengo la sensación de que va a ser, diferente….
Nos adentramos en un pequeño bosquecillo. Nos da el viento en la cara, y se oye el ruido de las hojas de los árboles.
- Oye… Vamos a hacer un juego… – me dice ella
- Un juego?
- Si… Puede que suene raro, pero lo nuestro son los juegos, no?
- Si, pero, el que habíamos echo, no sirvió de mucho eh…
- Bueno, pero este sí, ya verás…
- Vale… dígame usted las normas del juego pues…
- Jajá Pues, verá caballero, el juego consiste en decirnos cosas, por turnos, que nos hagan felices. Pequeños detalles, cosas muy simples, pero que son capaces de hacernos felices, muy felices…
- Me parece interesante… Empieza tú…
- Vale… Deja que piense… Me gustan… Los carruseles, me gustan los carruseles antiguos…
- Interesante… A mí me gusta… hacer reír a la gente
- A mí me gusta reírme
- Me encantan las luces de la ciudad por la noche
- A mi me encantan las habitaciones de hotel…
- Las carreras de caballos
- Los días lluviosos, y las tardes veraniegas
- Estás en una…
- Lo sé, es una de las razones por las que estoy feliz…
Me mira con una sonrisa medio pícara.
- Venga sigue – Me dice ella
- Em, vale.. Pues, me gustan los suelos de madera
- Me encanta montar en moto con alguien
- Me gusta llevar a alguien en moto.
- El mar
- La nieve
- El bosque
- El cielo
- Las estrellas
- Los viajes
- Tú.
- Qué?
- Me has oído muy bien… Sigue tú…
- Em, vale.. Me gustan tus besos.
- Me gustan tus abrazos.
Me quedo callado. Hay algo que le quiero decir, pero, no me salen las palabras. No se si a ella le gustaría oírlo. Pero bueno, por qué no? No voy a ser cobarde. Reúno todo el valor que tengo y se lo digo:
- Me gustaría ser el primero para ti. Me gustaría ser la primera persona con la que pasarías una noche, o una tarde, un momento conmigo, en el que no importaría nada. En el que dos, se convierten en uno. Me gustaría ser tu primera persona.
No dice nada. Me mira, medio vergonzosa. Pero, sé lo que está pensando, y no es nada malo…
Seguimos caminando en silencio. De la mano, y sin nada en particular qué hacer… Después de un rato, vemos, entre los árboles, un parque abandonado.
- Anda, y eso?
- No sé… Nos acercamos?
- Por supuesto- Y los dos, picados por la curiosidad, nos acercamos al parque.
Se ven unos bancos, árboles con iniciales escritas, alguna papelera y algún columpio. También se ve una antigua taquilla, y los cimientos de una noria que hace unos años, debió de ser la atracción del pueblo. También hay una casa, no muy grande, que pone en letras pintadas a mano “Hotel de Carosello di Emozioni” Y casi al lado, un carrusel. Un antiguo carrusel.
Elena, al verlo, sonríe, y de verdad
- Sabías que estaba aquí?
- Pues, no… No tenía ni idea…
- Me encanta!
Se acerca al carrusel, y se monta en un caballo blanco, con una flor en el pelo, y unas cintas pintadas. Yo me acerco, y me subo a la plataforma. La miro, y la veo feliz. Si, tenía razón, le gustan los carruseles antiguos…
- Ejem
Un carraspeo hace que los dos nos demos la vuelta y despertemos un momento de nuestra fantasía. Es un señor, de unos sesenta o setenta años. Un poco gordo, con unos pantalones con tirantes, yuna camiseta de manga corta por debajo. Una boina tapa su cabeza, con poco pelo. Se le ve un brillo especial en sus ojos, que esconden un pasado largo y lleno de historias que merecen ser contadas…
- Queréis que ponga en marcha el Carosello di Emozioni?
- Carosello di Occasioni? Por que se llama así? – Pregunta Elena curiosa.
- Por que por este carrusel han pasado personas, que han llegado sin saber de qué modo. Por casualidad. Pura coincidencia… A veces, acompañadas. A veces, de sus padres, o de sus madres, de un hermano, o una hermana, de un amigo, de un novio, de un compañero de vida, de un marido, de un abuelo, de alguien que ha sido importante. Y otras, solos. Para pensar sobre algo, algo en especial. Se montan en el Carosello di Emozioni, y cierran los ojos. Y ven, ante sí, un mundo repleto de emociones. De momentos que podrán contar… Hace tiempo que no viene la gente… Aunque a veces, veo que llega alguien, pero muchas veces, son simplemente personas que vienen a pintarrajear… La última vez que vino alguien, con ganas de oportunidades, fue una chica. Hace unos 16 o 15 años, con un bebé. La conocía. De años atrás, cuando había venido con su novio, y se habían abierto puertas ante sus ojos. Pero, esta vez, había venido ella sola. Con lágrimas en la cara. Me saludó, y me contó lo que había pasado. Se montó en el carrusel, y no lloró más. El bebé que tenía en brazos, era también una chica. Y juró, con todas sus fuerzas, que no dejaría que le pase nada a su hija. Entonces, vosotros, en que sentido venís? Como os llamáis?
- Bueno, yo soy Aaron, y ella es Elena. Y bueno, digamos que llevamos tres años sin vernos…
- Tres años? Que pasó?
- Pues que… - Empecé a decir, pero Elena me interrumpió
- Que nos conocimos, hace tres años, y no nos volvimos a ver, y hoy, por casualidad, nos hemos encontrado… Y también, por casualidad, hemos llegado aquí… Entonces, debe de ser cierto lo de que la gente llegaba aquí por casualidad, y sin saber de qué modo…
- Y si, lo es. No lo dudes. Yo en a vida e mentido. Ni he revelado secretos. En mi memoria, hay secretos que nunca debería de contar, historias terroríficas, historias románticas. Historias que hablan de amor, o de traición, de valor, de honor, o de mentiras. De promesas incumplidas, y de lágrimas. De alegrías, y de momentos buenos. Historias de la vida, o historias basadas en sueños. Todo historias, que están guardadas. Y ahora, la vuestra también es guardada. Entonces, sí queréis nuevas emociones?
- Si, queremos… - Contesto yo
- Pues montaos, y cerrar los ojos…
Los dos nos montamos en el Carosello di Emozioni, si alguien nos dijera esto, seguro que pensaríamos que estaba loco, pero, por alguna razón, nosotros le creemos. Hay algo en él, algo en sus ojos que dice la verdad…
Aaron me ha traído hasta aquí. Hasta un parque abandonado. Hasta un carrusel. Hasta un señor mayor, con mil historias que contar, que nos llevará por un mundo de emociones… Ha sido Aaron, o ha sido el destino? No sé, la vedad es que no tengo ni idea, lo que importa es qu estamos aquí. Nos montamos en un caballo de carrusel. Nos agarramos fuerte, y empieza a girar…
Primero despacio, después, empieza a acelerar. Se nota el aire que da fuerte en la cara. Y, no se si es mi imaginación o es la magia de este lugar, pero es como si se viesen mil caras, y se oyesen mil voces, de gente que ha pasado por aquí antes que nosotros. Se oyen te quieros, y se ven lágrimas. Y veo alguien que me pregunta qué me pasa. Le digo todo lo que está guardado en mi corazón, explico la razón de mis lágrimas. Le hablo de Aaron, y le hablo de mi padre, de mi madre. De mis sueños. Me explica y me da a conocer un mundo que no sabía ni que existía. El mundo de la verdad, de la alegría. De la casualidad, y, de cómo dijo este señor, delas oportunidades. Es como si estuviera en un coche, o en un cohete. Bajando una cuesta. Pasando por ,mil obstáculos, mil rocas, y también mil flores. O mil pequeñas cuestas arriba, momentos que me hac3en salir de la realidad. Veo mi vida resumida en una carretera. Veo la cara de un señor, el señor que vi en aquel viaje a San Francisco… Me saluda, y me dice “hija”. Me sonríe. Veo la imagen de un chico y una chica jóvenes, de 17 o 18 años. Mis padres, cuando eran de mi edad. Veo la cara de Aaron, cuando os conocimos.Le veo a él, y llego hasta su corazón, que explica todo lo que siente por mi, y veo, que de verdad me quiere. Vuelve a mi padre, y la voz me dice que espere. Que simplemente espere. Que llegará un día, dentro de poco, en el que entenderé todo. Veo la cara de otro señor, que reconozco.Es el señor que nos enseñó el carrusel, me dice que el sabe. El sabe lo que pasa. Que me puede ayudar. También veo a mi madre, me dice que no la deje atrás, que necesita ayuda, y necesita que no me vaya de su lado, me dice que Aaron va a estar ahí, y que no se irá. Me dice que Aly siempre será mi mejor amiga, y que en algún momento, la voy a necesitar muchísimo. Me dice que mis sueños, los tengo que trabajar, y me dice que lo que salga, saldrá como tiene que ser. Me vuelve a repetir que espere. Y que no me rinda. Que nunca me rinda. Todo pasa muy rápido, será la velocidad en la que el carrusel gira, o será la velocidad enla que la película pasa, la velocidad del coche en el que voy. Mil momentos aparecen, y vuelvo a oír tantas voces mezcladas, que me dicen que hacer. Me aconsejan. Después, todo empieza a ir más despacio, el mundo de las oportunidades se empieza a alejar, pero, ahora, ya entiendo. Ya entiendo todo loque pasa. Sé lo que tengo que hacer, y lo que no. Se que no me debo rendir. Empezamos a girar más despacio, y el carrusel se para. El mundo de las oportunidades se va. Y yo, abro lo ojos. Veo a Aaron a mi lado, y veo al señor enfrente de mí. Les miro, y les sonrío. Aaron también sonríe, y le veo feliz. Y el señor, me sonríe. Les doy la mano a los dos.
- Qué tal el viaje en este mundo? – Nos pregunta
- Complicado, misterioso, no sabría como explicarlo… - dice Aaron
- No digas nada, no intentes entenderlo. Está lleno de cosas incomprensibles, lleno de misterios que no han de ser explicados. Por mucho que te montes, no los entenderás. No debes montarte en el Carosello di Emozioni simplemente para ver lo que pasa. Puede ser una gran tentación, pero no puedes saber lo que va a pasar. No puedes. – Contesta el señor.
Nos mira, y me guiña un ojo.
- Y tú, jovencita, que tal?
- Tampoco sé… Solo se una cosa…
- Que cosa? – Pregunta Aaron
Les miro, respiro hondo, y les digo:
- Que no me puedo rendir.

Capítulo 7- Capítulo 7- Carosello di Emozioni by Mónica Rollings Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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