- Dime una cosa…
- Que cosa?
- Que nos pasó?
- Cuando? Durante estos años que llevamos sin vernos?
- No… En aquel verano digo…
Aaron me mira a los ojos. Me sonríe.
- Sabes que fue? – Me pregunta
- A que te refieres?
- Me refiero a que qué pasó en ese verano… Que NOS pasó…
- no se… Que fue?
Me mira otra vez, con una mirada un poco tímida.
- Nos enamoramos.
Llevo a Whisky de la correa. El ladra a cada perro que ve. Empieza a salir el sol, el agua de los suelos aún ligeramente mojados brilla bajo la luz. Los niños pequeños, chapotean en los charcos de agua, aprovechando cada gota que queda en el suelo. Se ve un precioso arco iris, de pocos colores, pero muchos a la vez. Incoloro, pero multicolor. Las parejas de enamorados lo miran, sonriendo, y se oyen murmuros que dicen “te quiero”.
Es perfecta. Las vidas que llevan. Preciosas,
Prin.Prin. Saco el móvil. Tengo un mensaje:
“Desconocido, donde estas? Quería darle la enhorabuena a mi mejor amigo! Jajaja Podemos vernos en un cuarto de hora en el bar de Mario? un beso!”
Es Sandra. Esa amiga que lleva conmigo muchos años…
“Claro! nos vemos ahí! Yo ya voy para allá! otro beso!”
Bien.
Sandra era la típica mejor amiga que tiene una chica a sus 18 años. Fiel. Compartidora de anécdotas, de fines de semana y fiestas, aquella que guardaba secretos, y que te animaba el día. La que te hacía sonreír. La que te animaba a hacer locuras, y con la que ibas de compra, te decía con toda la confianza cuando algo te quedaba mal, y se reía contigo en todo momento. También era la persona que te concia mejor. Con la que podías llorar con la cara al descubierto. Que sabía cuando algo era serio o no. Cuando siempre estaba ahí. A las 5 de la mañana, a las 3 de la tarde,, en medio de clase. Siempre. Y Sandra, también había sido, esa misma persona, para “ella.” Era la única que sabía lo que paso d verdad. Después de que yo me “escapara” por culpadle miedo. Sandra se quedó con ella. Le dio su apoyo en todo. Y la ayudó con todos los problemas que tuvo. Pero después, cuando empezó a trabajar, se vino a vivir aquí, sin saber que yo estaba aquí también. Y un día, nos cruzamos en u supermercado, y enseguida nos reconocimos. Desde ese día, siempre nos vemos, nos contamos todo, y ella me contó, en aquel momento lo que había pasado con ella Sandra, ahora mismo, es la única persona que sabe como me siento por ella. Como me siento de estúpido al haberla dejado. Es la persona en la que más puedo confiar. Que sabe cuando estoy mal, y cuando es así, me dice que llore. Que no tenga vergüenza, y después, cuando estoy bien, nos reímos juntos. Aún teniendo 38 años, tenemos nuestras tonterías, cuando estamos juntos, somos como dos hermanos enanos. Seque nunca va a pasar nada entre nosotros, nos conocemos muy bien, pero somos hermanos desde el día que nos conocimos. Nada más.
Sigo caminando por las calles y giro por la larga calle, en la que al final está el bar. de Mario, un sitio perfecto para quedar. Cuando hace bueno, uno se puede sentar en la parte d afuera, mirando al parque y al precioso río cristalino, y en invierno, enciende una chimenea, y nos sentamos ahí. Es muy lindo. Me siento en nuestra mesa de siempre. Sigo vagando por mis pensamientos, sigo vagando por mimando y por el de ella. Espero a que llegue Sandra. Intento escapar de las miradas y cuchicheos de la gente, y sonrío a la gente que me grita la enhorabuena.
Estoy al lado de Aaron, me acaba de besar. Me mira a los ojos, me sonríe. Me acaricia. Cada segundo a su lado es mágico. No me lo puedo creer.
- Es genial estar a tu lado Elena… - Parece que me lee el pensamiento – Tantos años sin verte… tres años. Es increíble. Y, aún así, no he podido olvidarte… - Me mira. Es tan perfecto.
- Tres años…Es mucho tiempo…
- Ya. Es raro que nunca hubiésemos coincidido antes… - Eso hace que me despierte del sueño y viaje al pasado..
- Bueno, ahora que lo dices…
- Ahora que digo el que?
- Eso, lo de que nunca hemos coincidido…
- Que pasa?
Me mira sorprendido.
- Han pasado tres años sin hablar cara a cara, pero no han sido tres años sin verte… Por lo menos no tres años sin verte yo a ti…
- Como!? Que dices?! Cuando me viste?
- No sé… En un verano, en San Francisco… Estaba d vacaciones con mi madre. Me acuerdo que estaba en una playa, y te vi. Vi que una señora jovencilla llamaba por ti. Te reconocí. Me acerqué hacia donde estabas, con planes de ir junto tuya para saludarte, pero cuando iba a ir, me sonó el móvil, y cuando acabe de hablar, tú ya no estabas… Después pensé que habría sido imaginación mía, pero algo me decía que si había sido cierto…
- Dios mío, es cierto yo fui un verano, allá a San Francisco…Estaba con mi tía Sandra pasando el verano, y con un amigo suyo,…no me puedo creer que no nos hubiésemos hablado… Estábamos los dos, allí de vacaciones. Habría sido tan emocionante… -
Me quedo como pensando en ese verano… Justo ayer leí en un viejo diario, de tapas duras, color negro. Con mis iniciales escritas. Hablaba de ese verano…
“5 de Julio: San Francisco:
Estoy con má, camino a San Francisco… no preguntes como he llegado a estar aquí, cuando nuestros planes iniciales eran playa, compras y fiestas, pero resulta que las playas están vacías, y las tiendas convoca cosa, y las fiestas, repletas de miradas desconocidas… Así que decidimos pasar un verano “má más Ele"...
Aprovecharé para, así, olvidarme de él. Hace dos años que no le veo. Dos. Hace dos años que no veo sus ojos, que no siento su calor. Hace dos años que no estoy con Aaron. Tengo que dejar su recuerdo atrás. No puedo dejar de vivir. Tengo que dejar atrás el pasado y vivir el presente. Mi presente. Tengo que admitir que jamás volveré a verle. Es hora de crecer. He quitado todo lo que me pueda recordar a el de mi vista. Sus fotos, nuestras conversaciones impresas, su camiseta prestada, su anillo. Todo. No puedo seguir viviendo algo que ya pasó. No puedo vivir en otro mundo, otro momento que no sea este y ahora. Simplemente no puedo.
Y no quiero seguir esperando a alguien que no va a volver… Él no volverá. Por mi, no volverá.”
Es gracioso.
“29 de Agosto. En casa.
Ya. Ya pasó. Todo. Se acabó Mi verano. Ha sido diferente. Un mes y medio, en San Francisco, con mi madre. Todo fue especial en estas semanas. Conocí a un chico. Dan. Digamos que tuvimos .algo, Algo surgió. Fue muy bonito. Le conocí en el cine. Nos tropezamos y aprovechamos para conocernos. Es de Londres. Un día, estábamos juntos, en la playa, sentados, por la mañana, y hablamos. Mucho. De todo. Nuestras miradas se cruzaban. Nuestras manos jugaban. Nuestros brazos se entrelazaban. Y nuestros labios se besaban. Sonreíamos. Era perfecto. Exactamente lo que cualquier chica puede querer. Pero de repente, entre las miradas desconocidas, reconocí una. No era la de mi madre. No. Ni de Don Carlos, el dueño de nuestro edificio de pisos. Si no la mirada de un chico de ojos verdes. Un desconocido. ME quedé mirando hacia el. No me veía. Iba con una chica rubia de unos 30 años y un señor de una edad parecida. Se sentaron. Él cogió su toalla amarilla, y se sentó. Con al espalda al aire. Su pelo rubio era movido por la ligera brisa marina. No sabía quien era…
- Ele! Preciosa, que miras? – La voz de Dan hizo que por un momento dejase de mirar en esa dirección.
- Nada.. lo siento…
- Estás bien?
- Sisi, no pasa nada
Entonces aparté la vista y volví a mirar a Dan, a besar y a darle la mano. Pero después escuché la voz de la chica. Gritaba su nombre. No me lo podía creer. Gritaba el nombre de Aaron. Mi Aaron? No… imposible… e quedé paralizada. Llevaba todo el verano intentando no pensar en el, y al fin, lo había conseguido, gracias a Dan… Pero ahí estaba ese chico, completo desconocido, que era llamado Aaron… Me vino a la cabeza una frase que me había dicho un amigo “ El tiempo no cura nada, sólo nos enseña a vivir con el dolor…” Me vino justo en ese momento. Zas. Al mirarle. Al escucharle reír. Al ver sus ojos…
- Dan, un segundo ahora vuelvo…
- Adonde vas?
- Nada.. Esque creo que conozco a una chica que está ahí…
- Vale!
Entonces me levanté, y fui hasta más o menos,
- Elena, en que piensas?
- En aquel verano… Me acabo de acordar de una cosa que había escrito en mi diario…
- Ah. Que decía?
- Que te había visto… y hablaba también del señor que estaba contigo…
- Que decía de él?
- Que… De alguna manera, me recordaba a… a casa…
Nos quedamos callados. Mirándonos. Esta vez no hay ninguna otra mirada desconocida para reconocer… solo la mía y la suya…
- Sandra! Aquí!
La Veo llegar y la saludo con la mano. Se acerca a mí, me da dos besos y s sienta. Lleva unos vaqueros ajustados y una camisa blanca. El pelo recogido en un moderno moño, y unos pendientes largos colgando. En la mano lleva una chaqueta y el bolso negro. Sale de trabajar.
- Hola! Que ganas tenía de verte! Felicidades eh!
- Jaja gracias!
- Me encantó verte en la televisión! Pero enserio, enhorabuena! Es genial… Mi mejor amigo, gana semejante premio! Dios mío!
- Jajaja n es para tanto..
- Que no lo es? Si es alucinante!
- Jajá jajá
Me siento bien hablando con ella. Siempre sonriendo. Se acerca el camarero y le pregunta que quiere. Ella pide un café. Cuando llega, se acomoda en el sillón y me pregunta:
- Una pregunta… Lo de la familia…?
M quedo callado. Mirando para abajo.
- Era en serio no?
-Bien lo sabes tú…
-Pero… lo vas a hacer?
- Si… Lo voy a intentar…
Me sonríe.
- La extrañas verdad?
- Si… Mucho. Demasiado.
- Lo se.
- Necesito su olor. Sus ojos verdes. Toda ella. Necesito tenerla aquí… Es tonto seguir enamorado de una chica a la que dejaste abandonada, y ala que hace 17 años que no sabes nada de ella… Pero, a veces cuando pienso que ya puedo seguir adelante, pienso en su mirada, en su sonrisa, en aquel primer beso… Y también pienso en esa carta que le escribí. Que me caían las lágrimas al imaginármela leyéndola…
Me da la mano, como para intentar hacerme creer que todo saldrá bien…
- Es que hay tantos momentos en los que me arrepiento de estar aquí…
- Entonces, te diré una cosa…
- Que cosa?
- Que narices haces aquí?
Hace que sonría un poco…
- Tienes razón. Que narices hago aquí? Quiero volver a mi país. El lugar donde uno nace, donde uno crece, siempre tiene algo de especial… Por muy buenos momentos que se puedan tener aquí. Por mucho que me hubiese planteado mi futuro aquí, allá pasé toda mi infancia. La conocí. Crecí. Aprendí a vivir. Hecho de menos mí pueblo, los ríos maravillosos, las montañas. Las fiestas típicas, en las que todos nos conocíamos, y nos divertíamos. Sin pensar en otra cosa. En las que, después de un rato, la cogía de la mano, e íbamos por el bosque, medio perdidos, peo enamorados…Y aquí, que hice? Arrepentirme de estos últimos 17 años… He hecho muchísimas cosas, hasta he ganado un premio que ni en sueño me llegué a imaginar que ganaría, un libro escrito por mi. De mi vida. Como me dijo Sandra una vez, los libros que cuentan trozos de la realidad, son los mejores escritos. Por que no es imaginación, es simplemente, la realidad escrita desde un punto de vista diferente...
- Entonces, vete a casa. Ya. Haz las maletas, coge lo esencial, compra el billete, y vete. Vete a buscarla.
- Es lo que haré, pero…
- Pero?
- Hazme un favor
- Claro, cual?
- Ven conmigo, por favor
Se calla. Se lo piensa. Ojala diga que sí.
- Claro. Por supuesto.
- Gracias.
Le doy un abrazo. Es una amiga perfecta. Le debo muchísimas.
Saco un bolígrafo y un papel de mi bolsillo.
- Aaron, dime una palabra…
- Eh?
- Que me digas una palabra,. Y piénsatela bien…
- Jajaja vale, vale…
Se la piensa, mira para la hierba, y después, mira para mí. Se acerca a mi cara, y me dice:
- Desear.
- Desear?
- Si.
La escribo en el papel, y lo doblo.
- Tiene su historia…
- Cuéntamela…
- Pregunta.
- Jajaja Vale. Cual es la historia d la palabra desear?
- Hm…. Deja que te cuente…
- Si, yo te dejo que me cuentes lo que sea…
Entonces, el se echa para atrás, y yo me apoyo en su hombro. Me da la mano, y me empieza a contar.
- Digamos que la palabra desear, tiene varios significados… tiene un historia que sería esta… Yo, desde el último día en que vi a una persona, llevo deseando y deseando volver a verla… He perdido muchas oportunidades, quizás demasiadas. He llorado por la noche, y no he podido decir que sí a ninguna otra persona.. y si lo decía, no era verdad… Deseaba ver a esta persona, más que a nadie, la deseaba a ella. Entonces, ese deseo, me mataba, era horrible, pero tenía la certeza, de, que cuando lo consiguiese, sería inmensamente feliz. Sería capaz de hacer todo lo que quisiera. Estaría bien. Desde ese día, la palabra desear ha sido mi definición….Y sabes que? Esa persona, esa persona que llevo deseando volver a ver. Eras tú. Hoy te encontré, y he llegado al punto en el que soy más feliz. Estoy a tu lado Elena.
Me quedo medio temblando, sus palabras hacen que me vengan ganas de llorar. Todo lo que dice, es lo que me ha pasado a mí desde ese día…
- Y… Que deseas ahora?
Me incorporo, le miro a los ojos. Él me sonríe, y, después de un segundo me dice:
- A ti. Te deseo a ti.
Se acerca más, y me besa. Ese deseo se hace realidad… Le deseo a él.

