lunes, 17 de enero de 2011

Capítulo 6- felicidad y recuerdos.

- La cuenta por favor! – Sandra levanta la mano, llamando la atención de un entusiasmado camarero, que, con una sonrisa, se acerca a nuestra mesa.

-Dos capuchinos no? Así son tres con veinticinco.

- Vale, aquí tiene. – Hago por sacar la cartera, pero Sandra ya ha sacado el dinero, y se lo entregó al camarero…

-Muchas gracias señores, y, Señor Pardo, perdone mi atrevimiento, pero enhorabuena!

-Oh, muchas gracias! – Sonrío para mis adentros, y le doy un apretón de manos. Él sonriendo, se aleja.

-No debiste de haber pagado Sandra…

-Si, debí pagar…

-No

-Si

-No…

-Que sí! Jajaja –

Coge sus cosas, se levanta, y empieza a andar, medio corriendo, y riéndose. Yo me levanto, y voy detrás de ella. La gente sorprendida, mira hacia nosotros, y algunas señoras que deben de rondar por sus 70, sonríen. Debemos de parecer críos para ellas… Habría sido interesante haberme parado a hablar con ellas, pero ahora ya salí del bar de Mario…

Me acerco por detrás y le digo:

-No, y no me lo discutas, a la próxima, pago yo.

Ella se queda callada, riéndose. Pero no dice na

da. Es una tontería discutir, y aún más, por dinero.

Seguimos caminando, mirando las casas, saludando a la gente conocida, fijándonos en pequeños detalles, y riéndonos. Ella me mira fijamente a los ojos, intentando hacerme reír.

-Oye, voy a llamar a Jack, el de la editorial, para decirle que ya puedo ir yo, y que no tiene que mandar a nadie aquí para hablar conmigo… - Digo yo para romper el silencio…

-Eh? Que es eso de hablar con quién?

-No te lo había dicho? Que la editorial esa con la que quiero volver a publicar mi libro me contestó, y quedamos en que llamase a una señora que estaría dispuesta a hacer planes conmigo para que viniese aquí, pero ya que vamos a ir nosotros, le ahorro el viaje…

-Ah bueno, pues me parece bien! Llámale entonces!

-Si sí, ahora mismo voy…

Entonces, saco mi Nokia negro, y marco el número. Empieza a sonar, y una voz aguda de mujer, que parece de secretaria me contesta.

-Hola, buenas tardes.

-Hola, quería hablar con Jack, el jefe de la publicación de libros…

-Ah sí, ahora mismo le paso.

Suena una música, y después de unos segundos, me saluda Jack.

-Hola, qué pasa?

-Mire, es que antes habíamos hablado de lo de llamar a la señora con la que podría quedar, pero le tenía que comunicar que yo voy a viajar a vuestra ciudad por causas personales, y pensé que así, le ahorraría un viaje…

-Ah! Pues me parece genial! Muchas gracias, entonces, ya podemos hacer planes ahora. Qué día le viene bien pasarse por nuestras oficinas? Qué día llegará aquí?

-Pues tenía previsto el… El… el jueves. - Digo mirando a Sandra, y ella, se encoje de hombros, y me dice que vale- Podíamos quedar el viernes?

-Si, el viernes, muy bien. Pásese por nuestras oficina sobre, las doce? Le va bien?

-Si sí, muy bien.

-Vale, pues hasta el viernes entonces. Buen día.

-Si, hasta el viernes. Buen día a usted también.

Antes de que pueda decir nada, ya col

gó. Cierro el teléfono.

-Bueno, entonces, ya tenemos planes no? – Me dice Sandra, con un tono un poco extraño…

-Pues, sí, se ve que sí… tendremos que coger el avión el jueves, y hoy estamos a martes al mediodía… Tenemos un día y medio para prepararnos…

-Hm, si… Pues entonces vamos. Vamos a tu casa, y empezamos a mirar eso… Y después de comer, me tengo que ir a trabajar. Así que nos quedan unas dos horas.

-Vale, me parece buen plan. Venga, vamos.

-Oye Elena, yo a ti te secuestré hace un rato, en medio de la comida, y no te dejé comer…

-Jajá, cierto… Y ahora que lo dices un poco de hambre si que tengo…

-Crees que el pizza móvil trae pizzas hasta aquí?

-Hm, lo dudo… y pizzas? Tanto te gustan?

-Buf, a mí, muchísimo, y por lo que recuerdo, a ti también, no?

-Que buena memoria tienes eh?

-Ya… - Me río un poco…- Bueno, cómo supuse que no pensaste en eso, yo tengo algo de comida…

-Venga ya, qué dices?

-Que sí, cogí algo de allí…

-Pero eso no sería, robar?

- Qué va, era mi comida…

- Ah bueno… Y, que tienes?

-Pues, no tengo ni idea…

-Bien bien… Jajá

Abro la caja en la que está mi comida. Saco un paquete envuelto en papel de cocina, y lo abro. Es un bocadillo grande de jamón, y otro de queso. Después también hay unas fresas, una botella de agua, y dos dulces de vainilla, y otro de chocolate…

-Bueno, te tratan bastante bien no?

-Jajá si…

- Venga, coge lo que quieras!

-Gracias

Y, como supuse, coge el bocadillo de queso. Yo cojo el mío. Empezamos a comer, mirándonos continuamente a los ojos. Comiendo, mirándonos, sonriéndonos. Ella empieza a apresurarse, como compitiendo conmigo. Yo le sigo el juego. Come rápido, sin apartar la vista de mis ojos. Me hace temblar, verla así, tan inocente, y tan preciosa.

Al final, acaba, y yo también. Me da un beso en la mejilla. Coge una fresa, y me le da. Yo cojo otra, y se la acerco a la boca, ella la come de mi mano. Sus labios rozan mi piel. Comemos las fresas. Están muy buenas. Jugosas. Le doy otra y se la pongo n los labios, y comemos de la misma fresa, besándonos. Ella se ríe. Que guapa es. No, guapa no, bonita. Preciosa. Especial.

-Están buenas las fresas eh?

- Si, muy… - Me sonríe

-Será mejor guardar lo otro para más tarde no?

-Si, mejor…

Entonces, guardamos las cosas de vuelta en la caja, y se vuelve a apoyar en mí. Yo le acaricio el pelo.

-Te toca a ti…

- Me toca el qué?

-Contarme una historia de estos tres años sin vernos…

-Qué historia quieres saber?

-No sé… Qué pasó con tu padre?

-Buf, fuiste a elegir una historia sin respuesta… Pero bueno, te contaré lo que sé… Haber, yo cuando nací, mi madre me cogió en bazos, pero no había un señor que sonriese orgulloso desde la ventana de la otra habitación, y que viniera corriendo a cogerme en brazos. No. Había enfermeras, y una amiga de mi madre. Sandra. Al llegar a casa, tampoco había un señor al que llamar papá, y que gravase mis primeros pasos en una cámara de esas grandes. En navidad, tampoco. Ni en mi cumple. Cuando yo empecé a ir a la escuela, veía a los padres ir a recoger a sus hijos, y me preguntaba por qué a mi no me venía a buscar. Veía que al salir de la escuela, el último día, los padres cogían en brazos a sus hijos, y les besaban en la mejilla. Y yo quería que él me besase en la mejilla igual que a los otros. Nunca me atrevía a preguntarle a mi madre. Cuando tenía 5 años o así, me sentaba en mi habitación y cerraba los ojos. Y esperaba. A que viniese ese hombre a abrazarme. Como nunca venía, un día, tuve el valor de preguntarle a mi madre. Me acuerdo que fue el día que cumplía ocho años, estaba yo sola en mi habitación, a la noche, con los ojos cerrados como siempre. Y de repente, sin avisar, me calló una lágrima. Y después otra. Y empecé a llorar. Mi madre entró corriendo en mi habitación, me preguntó qué me pasaba, y al final, le pregunté por qué no tenía papá. Ella empezó a llorar también, y al principio decía “no sé, no sé” pero después, cuando ya estaba yo un poco más calmada me contó que, mi papá, había estado en un accidente de tráfico, un mes antes de que naciese yo. Que había sido ingresado en el hospital, pero que, al final, se durmió, para siempre. Me empezó a contar su vida. Me dijo que era un gran hombre. Era muy buena persona. Escribía mucho, y muy bien. Y que siempre se había preocupado por ella. Que quería haberme conocido. Que no era su plan tener una hija a los 18 años, pero estaba emocionado. Ella seguía llorando cuando me lo contaba. Yo le pedí que me enseñase una foto de él, y me dijo que no había ninguna, ni nada de él, sólo una libreta, con escritos suyos. Era su diario, y sus pensamientos. Es lo único que tengo de él.

d Una vez, lo empecé a leer, pero no podía. Tuve que

dejarlo. Nunca lo he leído. Después de ese día, nunca le volví a preguntar por él. Y yo, a veces, soñaba con que venía, y cuando iba a misa, le pedía a Dios que mi papá estuviera bien. Y recuerdo una vez, que vino una señora a junto mía, y me preguntó qué me pasaba. Yo le conté que le pedía a Dios eso, y sabes que me contestó? Que papá era mi ángel de la guardia. Que siempre cuidaría de mí… Después, hace dos años, cuando fui a San Francisco, y vi a este señor desconocido que estabacontigo, me vino toda esa historia, y pensé en casa. No se por qué, ya que papá murió hace 17 años…-

-Elena… lo siento, muchísimo. De verdad…

La rodeo con los brazos. La abrazo fuertemente. No quiero que llore. La beso en la cabeza.

-Gracias. Gracias por abrazarme. Por ayudarme. – Me susurra al oído

No la suelto. Quiero protegerla de todo.

-Y, no quieres leer el diario de tu padre?

-No me atrevo…

-Y si lo lees con tu madre? No digo de leerlo conmigo, es algo personal. Pero si lo lees con alguien que le conocía. Alguien que pueda llorar contigo.

-No querrá.

-Habla con ella. Después de 17 años, creo que es hora de saber un poco más…

-Si. Tienes razón…hablaré con ella. Pero ahora, quiero disfrutar de estar contigo…

-Ey, que si no estás bien, no puedo obligarte a reír. Puedo hacer que sonrías, pero no te puedo obligar…

-Como puedes hacer que sonría?

Me acerco a ella, y el digo al oído

-Puedes contar conmigo. Para lo que sea. Cuando estés mal, dímelo, y te ayudaré.

Ella sonríe. Se acerca, y me besa. La vuelvo a abrazar. Y ella respira hondo.

Se acerca a mí y me dice.

-Gracias.

--------------------------------------------------


Me encanta. Es mi amigo. Es genial. Es como mi hermano. Y ahora, me dice que si quiero ir de viaje con él, a buscar a ella, tendrá que ser genial, no? Es más, sí, lo es. Pero, no sé por qué, se me hace raro… Y si la encontramos, y el se queda con ella? Y si la encontramos, y ella le rechaza? El estaría aún peor de lo que está ahora. No, no la ha olvidado. Nunca se olvida a alguien que verdaderamente amaste,

Miro hacia él. Es una persona excepcional. Muy importante para mí.

Vamos caminando por las calles de nuestra ciudad/pueblo… Ni de la mano, ni a dos quilómetros. Somos amigos, puede que un roce sin querer estropeé algo, o una mirada con sentimientos ocultos… No, eso no va a pasar. Es mi amigo, le quiero, sí. Muchísimo. Pero, es mi mejor amigo, y supongo que siempre seguirá siendo así, la cosa no va a cambiar… él está enamorado, y yo… no se, puede que sí… somos adultos ya, sabemos lo que es y lo que no es. Sabemos que el busca al amor de su vida, y yo, estoy en proceso de recordar al mío… Somos adultos, nada va a pasar.

-Sandra, que te pasa?

-Eh? Ah, nada, nada, estoy bien… Simplemente paseando por las calles de mi mundo

-Jajá, que tal son? Mejores que estas?

-Hm… Las de mi mundo están llenas de recuerdos, estas, de momentos del presente, nada del pasado… Solo aquí y ahora, tu y yo en la calle, y gente desconocida… En las de mi mundo, yo sola, pero rodeada… un mundo repleto de gente, gente que conozco, y me cruzo con ellos, y me traen recuerdos…

-Recuerdos? Que recuerdos

-No se… Es que, estaba pensando… No sé, tu vas a encontrarla, o por lo menos a intentarlo, y si lo consigues, no se, va a ser algo grande, es ella, el amor d tu vida…Y yo, no se, sigo intentando averiguar quien es… A veces pienso que él, ese Él en mayúsculas ya vino, y se fue… Dejando su olor aquí, y una pequeña marca…Que se vino, se fue y no va a volver…

-Sabes.. Sabes qué significa recordar? Significa, pasar por el corazón… Significa que no te olvidas, y que guardas a alguien o algo en el corazón. Cord, significa corazón… Yo es lo que hago, la recuerdo, y tú, también… Sabes quien es?

- Hm… Me gusta, me gusta como hablas... creo que si sé quién es, pero recordarle no me gusta…. Bueno si, me gusta recordarle, como era, pero no se, hay cosas que ojala pudiera cambiar…

-No quiero parecer que lo se todo, pero…. Estás hablando de él, el que te lastimó tanto, pero que tú seguías enamorada… Él que te mintió, pero tu hacías todo por creer que cambiaría…? El que te dijo que te quería, y tu a él, y después, la gente te decía que era mentira, pero tú le creías…? Hablas de él…?

-Conoces bien la historia eh… Si, creo que si. No sé, echo de menos verle, esperar a que viniese el día en que le veía, y unos días antes, todo estaba en contra a que iba a ser especial, pero después, en cuanto le veía, y me daba dos besos, o me daba un abrazo, notaba algo, ese cosquilleo… Y dos horas después estábamos como una pareja enamorada, de la mano, en un cine, en un lugar medio perdido, entre sábanas… Me acuerdo de ese cosquilleo que notaba cuando se acercaba d esa manera hacia mí, haciéndome fastidiar en cierto sentido, y yo, me quedaba inmovilizada, temblando por la emoción… Me decía al oído que me prefería. Me prefería a mi antes que a ella; a la chica con la que estaba, y yo, le decía que también le prefería a el, antes que al chico que me inventaba, pero que nunca existió… Él era el único para mi, y yo para él, no se, el decía que era “La única” o a la que quería, pero a veces, cuando llegaba a casa después de haber estado con el, me hablaba de ella, de lo enamorado que estaba, y me hacía sentir como un juguete… Pasaron tantas cosas entre nosotros, y aún así, nunca fuimos la típica pareja… Es más, nunca fuimos pareja… Dios, yo le quería, de verdad, pero a veces me preguntaba qué erayo para él… A veces, escribía un mensaje, preguntándole, pidiéndole que me aclarase las cosas, pero tenía miedo a perder algo de la emoción, y siempre le daba a cancelar… no tenía el valor de averiguar…

-Dios… Estabais enamorados verdad?

-No se.. eso es lo triste.. Que no se si el me quería de verdad…

-Y, por que no lo averiguas?

-Por que, no es tan fácil… No puedo plantarme en la puerta de su casa, y decirle “oye, tú me querías de verdad?” No puedo…

-Por?

- Pues, yo que sé.. Uno, no se donde vive.. Dos, y si está casado? Tres, y si me dice que no, que hago? Y cuatro… Si me dice que si, que hago?

-Vamos a ver… con quien estoy hablando? Por que esta no es Sandra… La que hace cinco minutos me dijo que cojiera y me fuera a buscar al amor de mi vida… Ni la que siempre se está riendo, la que nunca tiene un plan, pero es feliz… No es esta…

-Ya, pero, yo si soy así… pero hay cosas que no puedo evitar, y hay cosas que hacen que cambie.. como el, o bueno, como su recuerdo…

-Pero, sabes qué es lo que no debes hacer? No debes dejar que te cambie… Sandra, somos adultos, y nosé.. creo que no merece la pena perder oportunidades así… Creo que no merece la pena cambiar… La vida… La vida es como un juego… Un juego que te puede dar segundas oportunidades, pero no una nueva partida…

-Tienes razón… Y supongo que bueno, será una oportunidad el irnos de viaje no?

-A que te refieres…?

-Pues que él… él es de allí… De un pequeño pueblo muy cerquita a la ciudad… En ese pueblo pasábamos esas tardes juntos en su casa o en el campo… Era ese ciudad…

-Y, el sigue allí?

-No sé… El me decía que quería quedarse ahí. Dijo que no se iría de su tierra.

-Entonces… a que esperas?

-Pues… A nada. No espero.

-Bien. Entonces, en este viaje, tu le encontrarás, y yo a ella. A verás, si estamos nosotros dos juntos, conseguiremos lo que queramos…

-Me gusta como suena….

-Trato echo entonces?

-Trato echo amigo…! –

Bien, tiene razón, o hay sentido en quedarse parada sin hacer anda, lamentándome de un pasado…. Voy a averiguar que pasó. Si me dice que no me quería, que era algo de pasatiempo, pues vale, lo aceptaré, con la cabeza bien alta, me iré, y no lloraré. Por lo menos, habré averiguado que nos había pasado… Y si me dice que sí, que todo lo que me decía era cierto, y sigue así, pues no sé.. Nadie sabe lo que pasará.. Será tradición nuestra no saber que va a pasar…

Eso es lo que me gustaba, una de las cosas. Nos veíamos, sin hacer planes, y el me llevaba a un sitio, así, sin decirme a donde, y después, se acercaba a mi, y me decía algo, cualquier cosa, una palabra. Algo sin importancia. Después nos reíamos. Si, nos reíamos, era algo que nunca faltaba, la felicidad. Ese estado de ánimo en el que nada importa. Solo te ríes, hasta que te duele la barriga, hasta que te quedas afónica por las carcajadas. Ese estado en el que sientes que no puedes parar de sonreír. En el que piensas que todo está bien. En el que puede que estés con alguien, alguien especial.

Ese estado en el que estaba yo al verle… Me gustaba verle sonreír. Y me gustaba el brillo de sus ojos cuando veía que yo también sonreía. Si, yo creo que eso es lo que más me gustaba, el brillo de sus ojos. Bueno, Basta, le veré, pero no me puedo hacer ilusiones.

Y bueno, él, mi gran amigo él, la

va la a encontrar… Pero Dios, no se por qué, pero por alguna razón o quiero que pase…Bueno, estamos los dos con planes, los dos con un futuro sin planear, y los dos, con esa partida por delante… Así que, no estropearemos nada.

Somos adultos, sabemos lo que es, y lo que no es. Somos adultos, no va a pasar nada…

Cómo puede pasar eso? Cómo puede ser que a la gente le apsen esa cosas?

Haré lo posible por que sonría, a todas horas, y o lloe por el, por su padre.

No quiero que llore. No quiero que siga esperando en balde. Quiero ver su sonrisa.

La quiero a ella. Es que es como un sueño. No sé por que está aquí conmigo. Que hice bien para merecerla? Supongo que algo es, no se el que… Y mejor así. De momento, soy feliz, y si estoy con ella, lo seguiré siendo.

Tiene los ojos cerrados, pero está despierta, apollada en mi.

-Elena?

-Hm? – me responde en un murmuro.

-Sólo una cosa…

-Qué?

-Te quiero.

Y aunque no le veo la cara del todo, sonríe. Sé que sonríe. Mejor, así es mejor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Contando, contando....