Qué e hecho? Que me ha pasado? A donde se fue todo? En una sola tarde, por culpa de un “no” equivocado, en un pequeño instante, todo cambió. Todo. No me lo explico. Mi vida era bonita. No perfecta. Nadie tiene la vida perfecta. Pero yo fui tan tonto. El miedo se apropió de mí. El miedo.
El Rin, Rin del teléfono interrumpe sus pensamientos…
- Diga?
- Buenas tardes. Es usted el señor Pardo?
- Si, quien es usted?
- El jefe de la editorial con la que quería usted volver a publicar su libro.
- Ah! Si. Hay algún problema?
- No, solo quería mirar un día para poder conocerle, y hablar sobre la publicación. Ya tengo una mujer de fiar, que está dispuesta a juntarse con usted para mirar eso. Si quiere, le doy su número y la llama. Pero hoy está ocupada, si la puede llamar mañana, nos haría un favor.
- Perfecto! pues mañana la llamo entonces! Muchas gracias por todo, en serio.
- No es nada, hago mi trabajo. Mira, le doy el número?
- Si, por favor
- 658....
- Vale, muchas gracias por todo.
- Nada. Saludos
- Adiós.
El señor Pardo deja el teléfono encima de la mesilla. Va a la cocina y se hace un café. Mira por la ventana. Bien, ha dejado de llover. Pone el café en un vaso de papel. Le pone la correa a Whisky. Abre la puerta, sale con el perro, cierra. Y respira hondo.
Deja de pensar en eso. Para ya.
Empieza a caminar por las calles de su pequeño pueblo, sin demasiada edificación. Casas, caminos de piedras. Algún parque. Las lámparas que siempre se encienden a las nueve y treinta cuatro de la noche, y se apagan a las 8 y siete de la mañana. Es su pueblo. Le gusta.
Está detrás mía. Está apoyada en mi espalda. Sonriendo. Agarrada fuertemente a mí. Noto su respiración. Es un sueño del que no quiero despertar. Como una persona que por fin conoce a su ídolo. No se lo cree. Yo no me lo creo. Es ella de verdad. Esa niña que conocí. Esa adolescente que eché de menos. Esa joven mujer que está sentada conmigo.
En una moto, con un chico que hace varios años que no ve. Es alucinante la confianza que tiene.
- En que piensas? Estás muy callado…
- Hm… Si te digo la verdad, en estos momentos pensaba en una niña…
- Una niña? – dice un poco incomoda
- Si, una niña que conocí hace tres años. A la que e echado de menos desde entonces, y una niña que ahora mismo está mirando con sus ojitos azules a un chico con el que va en una moto… Sabes donde está?
- Puede… La llamo?
- Si, por favor…
- Jajajajajaja Elena!
Se calla un segundo…
- Aquí estoy…
- Lo sé. Llevo pensando en ti todo el viaje...
- El viaje que nos lleva a donde?
- A aquí.
Paro la moto en un aparcamiento en el que solamente hay unos coches, viejos y mal pintados, una moto blanca, algunos contenedores y una cabina de pago vacía….
- Aquí es a donde me llevas? – Dice u poco disgustada
- En serio te has quedado con esa impresión de madurante todos estos años?
- No sé. Nunca se sabe…
- Bueno. Tu ahora cierra los ojos y dame tu fular
Le coloco el fular en los ojos. Mis manos rozan su suave piel. Mi piel caliente contra la suya fría. Somos opuestos. Encajamos. La cojo de la mano.
- A donde me llevas?
- Sh. Ahora, te toca confiar en mi… vale?
- Vale.
Aaron guía el camino. Pasa el aparcamiento y se adentra en el pequeño bosque. Se acuerda del camino perfectamente.
- Elena, hazme un favor…
- El que?
- Vuelve a hace tres años, justo, día 7 como hoy. Ibas conmigo por un camino desconocido para los dos. Que sentías en ese momento?
- Pues… no se… Sentía la sensación de estar, de aluna manera, libre. De pensar que podría confiar en ti. Que no me dejarías, nunca. De quererte… De que siempre seríamos, no se, algo. Que nunca llegaríamos a ser “desconocidos”, pero…
- Pero después inventamos el juego…
- Si. Supongo que pensamos que se haría más fácil así. El no estar juntos.
- Pero fuimos tontos. No funcionó.
- No…
Nos quedamos callados, durante un rato. Yo seguí guiando el camino. Notaba su nerviosismo. Pero me relajaba. Después de unos minutos de silencio, escuchando simplemente los pájaros, y el viento contra las ramas de algunos árboles, Elena me dijo:
- Sabes que? No tienes ni idea de cuanto tiempo llevo esperando este momento... Odiadote y amándote a la misma vez. Querer besarte, pero tener que olvidarte. En un momento una cosa, en otro momento otra. Bipolar.
- Odiándome? Por que?
- No se. Por las cosas que pasaron en aquel verano. Por aceptar el juego que inventé. Por olvidarme. Por amarte.
- Olvidarte? Yo? Olvidarte? Eras mi pensamiento constante. Tu, niña de mi vida. Ocupabas mis sueños. Le dabas vida a mis días. Le diste un propósito a mi vida. Encontrarte. – Me callé.
- Tengo el fular en los ojos, pero si lo quitase, sé que vería tus ojos. Diciendo al verdad. Es que ya no se que decir. No me creo que esté contigo. Es un sueño.
- No lo es. Es real.
Se queda medio temblando. No es el frío. Hay sol. Es por que acabo de decir la verdad.
- A donde vamos?
- A un lugar…
- En serio? No me había dado cuenta…
- No me dejaste terminar la frase chica…
- Ui, lo siento. Que ibas a decir?
- Que vamos a un lugar, especial, fuera de este mundo…
- Me gusta. Y… Cuando llegamos?
- Ahora.
Le quita el fular de los ojos. Le deja ver conde está. El sol pila a Elena por sorpresa. Es muy fuerte. Al principio, solamente ve una masa de verde, pero después, se da cuenta de donde está.
Ni el ni ella se lo pueden creer. Ese mismo lugar. No ha cambiado nada. Sigue la roca. El sauce. Los pájaros. La magia. El amor. Todo.
Aaron se queda asombrado, lo recordaba bonito, pero está vez es perfecto!
- Dios mío! Es perfecto! está todo igual! – Dice Elena
- Lo se… Es igual! Estamos en ese verano…
- Si! es genial! Gracias! En serio!
- Te gusta?
- Me encanta! A ti?
- Es perfecto!
Se quedan mirando el campo. U simple campo. Pero, para ellos, un gran paraíso. Sonríen. Sonríen por el mero hecho de estar en un campo. Los dos juntos. Felices, como enanos.
- Que piensas Elena?
- Que quiero correr.
- Por?
- No se. Aquí te dije que a veces me sentía con ganas de volar, o de correr. Ahora es lo que quiero hacer.
- Jajá jajá corre pues.
- Vale! Jajaja

-
- Vuelo! Jajaja
Dios. Es perfecta.
- Dime algo! – Me grita
- El que?
- No se!
Hablamos por gritos, pero escucho su voz como si estuviese justo a mi lado.
- Te cuento un secreto!
- Cual? – Me pregunta curiosa.
Me quedo calado. Espero. Y después, se lo grito.
- TE QUIERO! – Mi voz resonando por el campo.
Ella se queda quieta. Sonriendo. Yo me acerco hacia ella. Corro hacia ella.
Hay una distancia de centímetros entre nosotros. Estoy sin aliento.
- Te quiero.
Borro la distancia ente nosotros. Me acerco a ella. Le doy la mano. Se queda callada. Me mira. Yo a ella. La acaricio suavemente. No le suelto la mano.
Nuestras miradas se cruzan. De repente, me vuelve aquella conversación que había tenido con ella. Hace tres años justos. Tenía miedo.
- Ahora tienes miedo?
Me dice que no con la cabeza. Respiramos pesadamente. Es la sensación que se tiene cuando estás junto a esa persona que llevas buscando. A la que amas. Nuestros ojos juegan, buscando un momento en el que queden quietos los dos. Cuando por fin pasa, me acerco a ella.
- Te quiero.
Se lo digo junto a los labios, y antes de que me pueda contestar, la beso.
La rodeo con los brazos. Para o dejar que se valla. Nunca. No la perderé otra vez. Me responde al beso. He vuelto a casa. Ella es mi casa. Por fin. Soy feliz.
Es increíble. Es mágico. En ese beso se dicen todas las palabras que jamás pudimos decir entre nosotros, sobre nosotros. En ese beso, aparecen todos los tequieros,todos los momentos. Todo. Todo pero nada. Nosotros pero nadie. Solo los dos juntos.
Me mira. Me sonríe. Y me dice:
- Por cierto, te quiero.
Me vuelve a besar. Esta vez más intenso. Más verdadero. Como volviendo al pasado. Es perfecto. Ella es perfecta.
El mundo deja de girar. El viento deja de soplar. El mar se calma. Y todo desaparece. Efectos secundarios del llamado amor.
so loca!
ResponderEliminarla primera frase
que he hecho sera con H el he no? ajjajaja