domingo, 7 de noviembre de 2010

Capítulo 1- Elena y Aaron, recuerdos.


            - Elena! Apura! Vamos a llegar tarde…!
            - Que si má, dame un minuto anda…!
Típica conversación que tengo con mi madre cada vez que tenemos que salir juntas…
Me miro otra vez en el espejo. Vaqueros cortos  negros, camiseta blanca, una camisa abierta por encima, las Converse negras, un bolso pequeño negro con las gafas de sol, la Black Berry negra con funda violeta, y alguna cosa más… Me dejo suelto el pelo, y me dejo caer mi melena larga, negra y lisa por la espalda. Un poco de maquillaje, me pinto los ojos, y listo. Bien. Ya está. Bajo corriendo las escaleras, cierro la puerta de casa, abro la del coche y entro dentro.
            - Jo Elena, por que tardas tanto? Espero que no lleguemos tarde…
            -Tranqui má, no hemos tardado tanto… Bueno, no he tardado mucho… Además, para una chica de 17 años como yo, es normal tardar…!jajaja
            - Ya, pero tardamos en llegar eh, una hora o así…
            - Bueno, pero allí hay que estar a la…Una y media…no?
            - Si…
            - Pues entonces…?! Nos sobra tiempo… Son las doce…
            - Aish, espero que tengas razón…
            - Si mamá… tranquila…
            - Es que estoy nerviosa, a mi jefe no le caigo muy bien, y no puedo fallarle…
            - Y no lo harás. Con lo genial que eres haciendo tu trabajo, y otras cosas, pero con tu trabajo eres muy buena, así que, “no problem”!
Le doy una caricia en el hombro y un beso en la mejilla, y me pongo los cascos, perdiéndome así, en mi propio mundo…


Bajo corriendo las escaleras de la casa de mi hermano. Llego tarde. Tengo que estar en Vía Stellae antes de la una y aún tengo que hacer algún recado…
            - Buenos días Aaron, que tal? – Le saluda el portero
            - Hola, bien. Estoy bien, pero llego tarde al trabajo…
            - Al trabajo? cuántos años tienes?
            - Jajá, tengo 20, y estoy trabajando en diferentes cosas para poder estudiar… Hoy me toca hacer de camarero en una comida de trabajo…
            - Anda… Bueno, pues buena suerte!
            - Jajá, me hará falta… Gracias! Buen día!
            - Venga, adiós, buen día.
Salgo completamente del edifico. Mi nueva moto me espera fuera. Negra brillante, con el casco rojo colgando. No, no me arrepiento de haberla comprado. Me monto y piso el acelerador. 60 Km. 75 Km. 80 Km. Llego a los 97. Paso por la plaza. Giro a la izquierda. Semáforo en rojo. Espero. Vuelvo a pisar el acelerador. 90 Km. 100 Km. Corro rápido. No pienso en nada. Hoy será un buen día. Tengo ese presentimiento, y espero que sea cierto…


Marco el número de móvil. “Llamando a Aly” Rin, Rin. Nada. Suena el contestador. Le mandaré un mensaje al móvil…

            “Tía! Dime que puedes quedar, porfavoooor! Que no quiero ir a la comida esta de mi madre…!
Aver si puedo escaquearme. Espero a que Aly, mi mejor amiga, me conteste… Piip. Ya está.
            “Ele, me lo tenías que haber dicho antes…! He quedado con Marco, que hoy hacemos 7 meses…Lo siento tía…”
            “Mierda! Bueno, diviértete tía! Y, em, felicidades! ya me contaras que tal os fue… Si… divertirme… claro… Un beso! Te quiero fea! Jajaja”

No hay manera de librarse… claro, no me acordaba que hoy era día 7 de Julio. Aly había empezado a salir con Marco hace 7 meses… Que suerte. Marco era el típico chico de 18 años que le cae bien a toda madre. Responsable, de buena familia, que cuidaba, quería y respectaba a su novia, y todas esas cosas que tiene en cuenta una madre.
Buah, yo llevo tiempo sin nadie. No pido alguien como Marco. Tampoco me gustaría mucho, a veces me gustan los problemas y el tener que sufrir por alguien… Me gusta lo difícil. Pero, no sé, simplemente quiero alguien a quien poderle decir “te quiero” y que me lo diga de vuelta. Alguien en quién confiar. Alguien a quién besar. Alguien que me dijese todas las mañanas “buenos días princesa!” como en la película de “La vida es bella”. O alguien que al verme sonriese y me dijera al oído que para él, lo era todo. Si, lo admito, soy un poco romántica… Supongo que a veces me cuesta darme cuenta de que los cuentos de hadas no son abundantes en la realidad, y que no todos los chicos te hacen sentir como una verdadera princesa… Solo a veces, muy de vez en cuando, encuentras a alguien con quién encajas perfectamente…
Con todo esto, no puedo evitarlo y me viene a la cabeza un nombre, una persona, una cara… Un amor…

Hace 3 años…
De repente quedamos solos, preguntándonos qué hacer. Tímidamente, me mira a los ojos. Somos como unos desconocidos. Nos dejaron aquí nuestros amigos, querían que hablásemos, y que nos diésemos que encajábamos perfectamente… Pero no nos dábamos cuenta, en realidad, yo no me daba cuenta…
            - Entonces, qué hacemos…? Tú sabes por qué nos han dejado aquí…?
            - Hombre, imbécil del todo no soy eh… jajá
            - Ya ya, ya lo sé…Pero, era por saber…
            - Ah… Bueno, pues eso, que sí que lo se, no sé, me parece más o menos obvio, no?
            - Si bueno, conociéndolos… Pero en fin… Que hacemos?
            -Pues… no lo sé…
            -Como que no lo sabes…? Aquí no estamos por que queremos lo mismo…?
            - No sé, tu que quieres…?
Me mira a los ojos, cómo medio riéndose…
            - No está claro…? – Me dice.
            - Si… La verdad es que sí…
            -Pues entonces, que falla? Tú sabes lo que quiero yo, pero, yo no sé lo que quieres tú…
            - Ya…ni yo…
            - Como que tu no sabes?
            -Pues no… no lo sé…- intento sacar las palabras adecuadas, pero, no sé que decirle…-Es que… buff…
            - Es que buff? Jajá Tienes que explicarte mejor…
            - Ya, ya lo sé… soy así
            - Me gustas así. –Me lo dice sonriendo, y sé que lo dice de verdad…
- Es que, no sé, tengo miedo…
- Miedo? Miedo a qué?
- No sé… A que me quede sola, por que sé que pasará… Tantos días sin verte será una tortura si pasa lo que quieres que pase…
-Tu no quieres que pase?
- No sé lo que quiero…! –Me cae una lágrima por la cara. Él me acaricia. Yo sonrío.
-Confía en mí… Yo… yo no te dejo tirada… -Me sonríe.
Miro para abajo, a la hierba, haciendo una imagen mental de dónde estoy. En un campo medio perdido en la ciudad, a algunas horas de casa. Tiene algo de mágico. Esto es parte de un campamento en el que estamos, y, no sé. Lo hace especial. Hay mucha hierba, y como un pasillo de tierra que da a unas rocas que se esconden bajo un gran sauce. Pájaros que cantan, hojas que ligeramente se mueven con el viento. El cielo azul. Bajo la puesta de sol. Está él. Yo. Los dos. Cómo un sueño… Pero, no! Es cierto… Estoy viviendo este momento y es real…! Miro para abajo, y lentamente levanto la vista para ver sus ojos verdes, los ojos de un chico que apenas conozco, peor, que está aquí, esperando a que le diga algo. Paciente. Entendiendo. Chicos como este no hay mucho por ahí adelante. A los dos minutos de decirle a uno que me espere, me mandarían a la mierda, pero este… Este es diferente… Pero, es 3 años mayor que yo…no sé, a saber que dicen por ahí… Alo mejor le molesta…
            -Y por si lo estás pensando, cosa que supongo que sí, no. No me importa la edad. Y me da igual lo que me digan…
            - Jo, pues sí, me has leído la mente… Estás seguro de eso…?
            - Sí, estoy seguro.
Sí. Le quiero. No sé por que estaba tan indecisa. Le quiero, y quiero que me bese… Pero como él me está esperando a mí, y no yo a él, tendré que ser yo la que se adelante…
Entonces, me acerco a él, y le digo:
            - Me encantas.
            - Y tu a mí…
            - No lo creo
            - Como que no…- Y antes de que pueda decir nada más, le digo en los labios “no”, y le beso.
Y él me besa de vuelta. Sus labios rozan con los míos. Jugando. Y después, me besa en el cuello. Y en la mejilla. Y otra vez en mis labios.
Sí, no hay lugar a dudas. Le quiero. Es increíble lo que un beso puede hacer…
            - Fue tan difícil?
            - no, no lo fue… - Me abraza. Me siento como a salvo en sus brazos, que me rodean, me sujetan, como si yo fuera una figurita de cristal.
            - Oye, quieres ir allá? –Dice señalando a la roca que está bajo el sauce.
            -Sí, vamos.
Me coge de la mano y vamos por el medio del campo hasta el árbol. Corriendo. Riéndonos. Felices. Disfrutando del momento sin que nada ni nadie nos robe lo que estamos viviendo. Me adelanto y corro delante de él, y él me sigue, corriendo detrás de mí, me coge por la cintura, riéndose, y me hace cosquillas. Y entre risas y cosquillas me besa otra vez. Estamos, no sé… Felices?

            - Oye,  cuéntame algo de ti... Hermanos? Quiénes son? Quién eres tú?
            - Curioso...
            - Quiero conocerte mejor mi vida...
            - Bueno, en ese caso... Vamos a ver... Hermanos, no, somos mi madre y yo. Y ella es, pues, ella. joven, alegre, a veces nos llevamos bien, a veces mal, vamos, que es una relación típica de madre e hija... Pero normalmente, pues es un gran apoyo... y yo, pues soy, complicada... Jajá
            -Si, complicada... Me gusta
            - Oh, en serio?
            - Si sí, en serio...Venga, cuéntame algo de ti...
            - Pregunta, yo contesto...
            - Me parece justo... A ver,color favorito?
            - Rojo, negro y violeta.
            - Comida?
            - Pizza, pasta, chocolate, cerezas.
            - Estilo de música?
            - uf, casi toda, soy fanática de la música en general, pero a ver, pop, rap, punk...
            - Aficiones?
            - Me gusta escribir, escuchar y componer música, las pelis, las tardes lluviosas con una taza de chcolate, y bailar, break... Tamibén otras cosas, como salir y andar con amigos, pero eso ya es muy típico...
            - Hm... Vale, así que tú, niña de mi vida, eres una aficionada a la música, las comidas italianas y las cosas que te hacen salir de la realidad... Me equivoco?
            - Mmm... Es una buena manera de describirme, pero, por que dices lo de salir de la realidad?
            - Si, más o menos...
            - Por?
            - Pues por que disfrutas escribiendo, lo cual son historias irreales, o no, pero, seguramente.. o reales, pero cambiando algo y haciéndolo mejor... La música, cuenta historias que, al igual que la escritura, pueden ser reales, pero cambiando algunas cosas, dandole más belleza... Y las tardes luviosas, como dices tú, hacen pensar, e imaginar cosas... Y el baile con música fuerte es una manera de desahogarte, todas esas cosas son formas de estar en otros mundos, por que a veces tienes ganas de escapar...Aunque eres muy sociable y no tienes mucho problema en ir a junto de alguien y hablar con él o ella, a vecs, la gnte de falla y te cuesta, y por eso, tienes ganas  de escapar... Correcto?
Me quedo callada. No me lo creo. Me ha descrito perfectamente...
            - Vaya, me impresionas...
            - Y,por que te sientes así?
            - Así como?
            - Con ganas de escapar...
            - No sé, es como si estuviera cansada de todo esto. De mentirme a mi misma, a veces no sé que pinto aquí, que se supone que tengo que hacer. Estoy cansada de tantas cosas materiales, de que me digan qué hacer, que creer o que pensar. estoy cansada de perder a la gente que quiero. Por eso me gusta imaginarme que estoy en un mudo fácil, rodeada de la gente que me importa. Quiero tener la sensación de estar libre, de volar.
            - Déjame volar contigo entonces...
Me coge de la mano, y me besa.
            -  Te quiero – Me susurra en los labios.
            - Yo también...
Sí, definitivamente, esto es felicidad...”

Habíamos estado tan enamorados... Me acuerdo de sus ojos verdes, de su pelo, de su preciosa sonrisa. Fue en ese verano donde conocí al llamado amor. Después, dejamos de vernos, tenía que vivir con su dulce reuerdo, verle simplemente en los sueños. Por las noches lloraba, ya cas ino me gustaba salir. Después, dejamos de hablarnos. Iban pasando los días, las semanas. Dejé de “celebrar” cada día siete de cada mes, y al final, dejé de amarle. Borré lo que quedaba de él. Lo metí en una caja. Cerré con llave y la escondí. Esperando no volver a encontrarla.
Empecé de nuevo. AL principio, me iba bien, me volví a enamorar de un chico como Marco, pero cada día siete sentía un escalofrío al despertar, y siempre habñia algo que quería salir. Al final, decidí dejar a ese chico, dejar de mentirle. Lo único que sentía era culpabilidad, y n sabía por qué...
Bueno, basta. Fuera. Hoy es un nuevo día, no pensaré mas en él... Aunque sí es día 7...



En momentos como este, cuándo vas a 120 por una ciudad a la que llegaste hace 3 meses con los cascos escuchando una canción que hace tiempo que no escuchas es cuando te preguntas que estás haciendo...
Quién soy? Que hago aquí?
Soy Aaron, estoy en esta ciudad haciendo diferentes trabajos, viviendo en casa de mi hermano, por una única razón que nadie conoce...La quiero encontrar. A ella.
                                                                                                                                 

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