jueves, 11 de noviembre de 2010

Capítulo 3- Por fin

Noto los ojos de un chico que me mira. Sin vergüenza ni miedo a ser visto. Le miro e reojo. Es alto. El pelo rubio, un poco despeinado de lado. Una sonrisa… especial. Y sus ojos, brillantes, vivos. Sus vedes ojos.

Cuando me doy cuenta, ya no miro de reojo, si no directamente hacia el. Y él directamente hacia mí.

Por un segundo, somos los únicos en esa habitación, en esta ciudad. En el mundo. Completos desconocidos. Pero tengo la sensación de conocerle de toda la vida. Una sensación que me suena. De hace tiempo.

Me dedica una sonrisa preciosa, casi sin darse cuenta. Se dirige hacia mí. Me late el corazón fuertemente. Pero un golpeen el hombro hace que me despierte de la fantasía, que el se de la vuelta, y yo mire para atrás. Es mi madre.

- Elena, vamos a comer.

- Ya voy má.

Miro hacia su dirección otra vez, pero ya se iba para la habitación que ponía reservado. Are la puerta, y antes de entrar, vuelve a mirar para mi, y después entra.

Me vio. Me sonrió.

Es ella. Estoy prácticamente seguro…

Alguien abre la puerta de repente, es el Juan.

- Aaron, bien, estás aquí. Llevo media hora buscándote!

- Lo siento. Que pasa?

- Tienes que salir, e ir junto una mesa, pedirles lo que quieren tomar, llevarlo a la cocina, decirlo, esperar a que te den la comida, y llevarla. Entendido?

- Si, entendido. Pero, a que mesa voy?

- No se, la que quede libre, elige.

- Vale, ahora mismo voy.

- Bien, gracias!

- Nada, hago mi trabajo!

Me pongo la tarjeta que dice que soy camarero aquí y salgo. Quedan varias mesas libres. Busco con la mirada su mesa. Hay una con niños pequeños. Otra con ancianos, varias con señores que fuman un pitillo mientras recuerdan viejos tiempos de críos. Ahí. La vi. Está en una mesa, con más o menos las mismas señoras. Y no hay nadie para atender la mesa. Iré yo.

Quién es? Quien es? Elena no hace más que pensar en ese chico desconocido con e que se acaba de encontrar, desconocido, pero conocido de alguna manera… Le suena esa sensación. Se sienta en la mesa. En una esquina, al lado de una señora de gafas redondas, con el pelo recogido en un despeinado moño con canas. Es la típica señora que habla y habla, y es una de las personas más cotillas que puedes llegar a conocer. Enfrente, un alto, delgado señor enciende un pitillo, sin hacer caso a las quejas de su mujer, que sentada a su lado, le insiste discretamente que lo apague. Su madre se sienta en otro lado de la mesa, prácticamente sin hacerle caso, empieza hablar con una señora, que a Elena le suena de vista, de haberla visto aquellas tardes cuando tenía 7 años, que iba a la oficina de su madre a esperarla. Después solían salir, y tomaban un helado por el parque las dos juntas… Que recuerdos.

- Ejem…

Un educado carraspeo interrumpe toda conversación en la pequeña mesa rectangular en la que están sentados. Elena ni levanta la vista. Será el camarero que viene a pedir la comida…

- Siento interrumpir, pero venía a ver si ya estaban decididos sobre la comida que querían pedir…

- Ah! Si! Gracias muchacho. Pues a ver… Que empiecen a pedir…

- Un bistec de ternera!

- Una ración de pulpo!

- Otra ración de salmón!

- Una sopa!

- Nos puede traer el pan?

Las personas se interrumpen, todas intentando pedir a la misma vez…

- Y usted que quiere? – El camarero se dirige hacia mi

- Perdone, quería la ensalada con… - Levanta la vista. Es él. No puedo articular palabra.

- Con que señorita?

- Elena, por favor. La ensalada con unas patatas, por favor

- De acuerdo. Ahora se lo traigo. – Aaron tira el bolígrafo al suelo, apropósito, y cuando se levanta, le susurra al oído:

- Sé que te llamas Elena.

- Que? Como?

Ya no le da tiempo a contestar, el camarero se va. Y en la mesa solamente quedan miradas que no han entendido la escena…

Como sabe mi nombre? Me conoce? Y otra vez repregunta… Quien es?

Al llegar a casa, el señor Pardo se pone manos a la obra… Empieza a buscar. A buscar algo que le pueda dar una pista… Encuentra una caja, verde oscura, con la etiqueta de “Instituto”. Es una caja con cosas de cuando aún estaba en el instituto… Aquí puede aparecer algo. Abre la caja. Diarios. Fotos. Paquetes de comida ya vacíos, pero que hace años tenían valor sentimental. Más diarios. Notas. Cartas, números de teléfono, direcciones, más fotos. Más recuerdos. Se mezclan con el sonido de la ligera lluvia veraniega que hay fuera, con la música de su máquina de música, con el sonido de su respiración, los ladridos de Whisky, los latidos de su corazón. Todo mezclado. Recuerdos. Viejos diarios que hablan de sueños que tenía. Con ella. De montar esa familia que hoy busca. En los siguientes habla de sus días rebeldes, de las tardes con sus amigos, por lo barrios perdidos, graffiteando las paredes. Después vuelve a hablar de ella. De aquella primera vez. Aquella primera tarde-noche juntos. Encuentra un DVD, y le viene la curiosidad. Abre su portátil negro, y mete el DVD .

Se oye una canción. Y aparecen las primeras fotos. Fotos en blanco y negro. Dando sus primeros pasos, bebé. Después cuando era niño. Otras en color. De su familia. Sus amigos. Sus hermanos. Ella. Todo mezclado en un DVD… Aparecen trozos de vídeo, grabados con una cámara grande, que era incapaz de gravar bien, por culpa del mal pulso que tenía el que gravaba, pero aún así, está bien. Las fiestas de Navidad, y las fiestas de cumpleaños. Las tardes de verano en la playa y las noches de inverno junto a una chimenea. Esos días enteros con ella. Cambia de canción. Ahora empiezan a aparecer frases de libros que leyó el. Cuando le vino el amor a leer. Después de lo que escribía el. Un poema que le dedicó a ella. Sus reflexiones personales. Su definición de amor. Cuando lo encontró por primera vez. Una conversación escrita con pluma, y fotografiada. Más conversaciones, y después, la fotografía de la última carta… Cuando le dijo la verdad. Cuando le dijo que tenía miedo. Que la amaba, pero tenía miedo… Alto. Para. Le da a Pausa. Son demasiados momentos para recordar con un simple DVD. Demasiados recuerdos recordar así de repente… Le cae una lágrima por la cara. Pero tiene que seguir viendo ese DVD. Volver a darse cuenta de lo estúpido que fue al dejarla. Todo cambió desde la tarde del 18 de Noviembre del 1992… Todo…

Play otra vez. Seguirá viendo el DVD. Como una película. Su película. Whisky se sienta a su lado, y le lame la mano. El lo acaricia, pero sigue pendiente de la pantalla, esperando a la siguiente imagen, esperando a ver qué revelará.

- Elena! Quien era ese camarero? Le conocías? – Le pregunta su madre, medio preocupada y picada por la curiosidad…

- Em, no se, creo que si…

- Como que no sabes?

- No estoy del todo segura, creo que si….

Pero no, no estoy segura… Cuando vuelva, le preguntaré…

Aquí viene, trae la comida. Empieza a repartirla por la mesa, evitando mi mirada, pero de repente, mira para mí. Con esos ojos verdes.

- Señorita, su comida.

- Gracias.

- De nada

- Perdone, pero, como sabía mi nombre?

No me contesta, pero hace una seña, hacia la servilleta, y, misterioso, se aleja…

Todos empiezan a comer. Yo abro la servilleta, escribió algo…

“ Elena? Eres tú de verdad? Esa niña que conocí cuando tenía 13 años? Esa niña de ojos azules que era indecisa? Con la que hice la promesa de nunca dejara tirada, y después, con la que inventé un juego? El de hacer que éramos desconocidos para siempre? Dime. Contéstame. Te e estado esperando. Como prometido…”

Quien es? Como sabe todo eso? No tiene sentido…

Le doy la vuelta ala servilleta…

“Te acuerdas? Ven a junto de mí, por favor. Allí, en la puerta de cristal que da a la terraza.”

Quien es? Como sabe tanto? Tengo que verle de cerca…

- Má, voy al baño, ahora vuelvo…

- Vale cariño

Me levanto de la silla, cojo mi bolso, y hago que me dirijo al baño, cuando veo que ya no me miran, voy para le puerta…

Que nervios… No se si será mejor no ir… Intento darme la vuelta, pero inconscientemente sigo para donde me dijo… Le veo. Ahí está.

- Te das cuenta de quien soy?

- Te digo la verdad o lo que puede que quieras que sea la verdad?

- La verdad…

- Pues, no se.. No estoy segura…

- Hm… tal vez puedo refrescar tu memoria… - Estoy seguro de que es ella…

- A si? Como?

- Con una frase…

- Que frase?

Se acerca a mí, parece que me va a besar, pero me dice algo al oído. Unas palabras que hacía tiempo que no escuchaba…

- Sigues intentando escapar de la realidad? Si así es, déjame volar contigo…

Dios mío….

- Aaron?!

- Si…

Elena se aparta un poco, está demasiado sorprendida…

- Dios mío! Aaron! Eres tú de verdad?

- Tu que crees?

Corre a sus brazos, él la abraza fuerte. Para no dejarla ir. Por fin. Por fin se encuentran…Después de tanto tiempo…

- Dios mío.. Aaron…

- Elena…

- Te e echado tanto de menos…

- Shh… No digas nada…

Mantiene el abrazo. Aaron está con Elena. Por fin. Su colonia. Sus brazos. Su voz.

Elena está con Aaron. Con su calor. Sus ojos. Su magia.

Están juntos. Su amor.

- Están mirando para aquí… - Dice Aaron.

- Me da igual. Me da igual que me vean. Te e echado tanto de menos… Donde has estado? Todo este tiempo…

- E estado buscándote…

- Dios mío, no puedo creerlo. Eres tú. Te estoy abrazando.

- Elena, sabes lo mucho que te e necesitado? Que e necesitado verte? Dios mío…Por fin…

- Por fin… Me harías un favor Aaron?

- Lo que sea…

- Espérame dos minutos. Voy a coger mi abrigo, voy a darle un beso a mi madre. Y llévame a algún sitio. Quiero estar contigo. Y no puedo esperar más. E esperado 3 años por ti, y no pienso esperar ni un minuto más…

- Me echarán del trabajo, pero me da igual. Voy a decírselo a mi jefe. Te espero en la puerta.

- Hasta dentro de dos minutos…

- Si…

Elena va corriendo a junto de su madre… Dios mío… Es el!

- Mamá… Me surgió un imprevisto… Aly, tiene un problema, urgente, necesita que vaya a junto de ella… Además, sus padres no están en casa, me pidió si me podía ir ya para su casa, que de todas formas, iba a ir esta noche…

- Que le pasó?

- Que se encuentra mal… Y bueno, cosas…

- Bueno, cariño. Si me prometes que vas directamente a su casa… si….

- Gracias mamá. Te quiero!

Le da un beso, y se dirige a la puerta…

- Perdone, Juan…

- Que pasa Aaron?

- Me tengo que ir… Ha surgido un imprevisto…. Mi madre, le ha venido un ataque, de repente, no se que es.. tengo que ir corriendo para allá… Los siento mucho de verdad… Nos ponemos en contacto…

- Vete entonces! Mañana paste por aquí a alas once si puedes!

- Vale, lo intentaré! Gracias!

Es Elena! Por fin!

Voy hacia la moto, allí está ella. Con la cara feliz…

- Preciosa, cuanto tiempo….

- Lo sé… Demasiado…

- A donde me llevas caballero?

- Sorpresa… tienes miedo de las motos?

- Yo? Miedo? No, para nada!

- Genial, entonces monta!

- En serio? Es tuya?

- Si… Venga…

- Dios mío! Esto es genial!

Se montan los dos en la moto, Elena detrás, agarrada a Aaron, fuertemente.

Pasan las calles. Todos los lugares sin importancia. Pasan por delante de casas, parques, edificios, ninguno de ellos lo que busca Aaron…

- En serio, adonde me llevas?

- Espera un poco….

Entonces ella se apoya en su espalda, cierra los ojos. Vive el momento. Y, por primera vez en mucho tiempo es feliz.

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